Juan Moreno: casi medio siglo dedicado al arbitraje

La tertulia deportiva de 'Europa Sur'

El sanroqueño fue el primer trencilla de la delegación de La Línea que ascendió a Tercera y hoy sigue al frente del colegio "con la misma ilusión"

José Manuel Serrano, Salvador Andrades, Marta, Juan Moreno y Rubén Almagro.
José Manuel Serrano, Salvador Andrades, Marta, Juan Moreno y Rubén Almagro. / Reportaje Gráfico: Jorge Del Águila
Rubén Almagro

21 de marzo 2017 - 02:04

Los barrios/Hubo que esperar hasta la vigésimo quinta entrega de La Tertulia Deportiva de Europa Sur para analizar un mundo generalmente tan denostado como el del arbitraje. En este caso futbolístico. Comparece Juan Moreno, casi medio siglo dedicado de manera ininterrumpida a ese colectivo. Junto a él un ilustre de la música. El algecireño Salvador Andrades, capaz de hacer que sus manos interpreten las más ensoñadoras melodías. Lo que podía parecer un encuentro muy dispar resulta no serlo tanto. El Cortijo de Guadacorte, sede de estas tertulias, es testigo una vez más de una charla entre amigos. La pasión de Salvador Andrades por el balompié lo hace fácil. La curiosidad de Juan Moreno por el flamenco pone la guinda.

Juan Moreno fue el primer árbitro de la delegación de La Línea que llegó a categoría nacional. Eran los años 80 y este sanroqueño (por mucho que su DNI le denomine linense) hijo de un hombre de fútbol de toda la vida era conocido por su exquisito conocimiento del reglamento. Cuando le llegó la hora de colgar el silbato no se lo pensó y se incorporó a la estructura del comité, tomando el testigo del añorado Alfredo Benítez, entre otras muchas cosas para salvaguardar la delegación linense.

"Han cambiado mucho los tiempos", reconoce, echando la vista atrás. "Por supuesto también en el terreno de juego, pero mucho más en todo lo que rodea a un partido".

"Yo hacía las actas en papel y a boli y se las tenía que acercar al delegado a su casa y el dinero que me daban los equipos me lo llevaba en los bolsillos. Hoy todo se hace a través de tablets", detalla.

Moreno -que se confiesa un admirador del malagueño Antonio Jesús López Nieto y del sevillano Luis Medina Cantalejo- sostiene que es mucho más sencillo pitar "de Tercera hacia arriba" que en las categorías inferiores. "En mi etapa tuve más problemas con la competición de aficionados de La Línea que con partidos de categoría nacional", recuerda.

El actual delegado del colegio linense debutó en Tercera en un AD Ceuta-Moguer de septiembre de 1987 y su peor recuerdo se produjo, precisamente, en esa categoría. Un desenlace liguero en Vélez-Málaga, en el que se vio obligado a invalidar un tanto del equipo local al Mojácar a muy poco del final que le hubiese supuesto la salvación a los propietarios del terreno. "Lo vi claro y tenía que ser honesto conmigo mismo, así que aunque sabía que me iba a traer problemas, lo anulé. De inmediato saltó la gente al campo y si la cosa no fue a mayores fue porque mi hermano estaba allí y pudo llevarse mi coche del campo, así que al trío arbitral nos sacó la policía", evoca.

Juan Moreno lleva vinculado al arbitraje, en una u otra función, nada menos que desde la temporada 1972/73. No es extraño que una persona tan vinculada a ese colectivo sea un firme defensor del mismo.

"Lo primero que hay que dejar claro es que arbitrar es difícil, muy difícil. Uno desde casa, con repeticiones, lo tiene muy claro, pero lo que se ve por la tele muchas veces no es lo que ves desde el terreno de juego y eres tú el que tiene que tomar la decisión en décimas de segundo", asegura.

"La prueba de que es muy complicado es que a veces ni los analistas se ponen de acuerdo teniendo la oportunidad de juzgar después de ver varias veces la jugada", abunda.

Sin embargo, se muestra absolutamente contrario a la intromisión de los sistemas electrónicos para juzgar las acciones más decisivas. "Yo creo que el fútbol perdería parte de su esencia", recalca.

El exárbitro se muestra incluso algo molesto cuando en el transcurso de La Tertulia se baraja la posibilidad de que, por intereses económicos o de cualquier otro tipo, haya colegiados que no actúen con la honestidad que se les supone. Se le tuerce el gesto. "A mí nunca un árbitro me resulta sospechoso", dice con vehemencia.

"A ver todos tenemos errores, pero que se le quite de la cabeza a todo el mundo, el primero que quiere hacer las cosas bien es el propio árbitro, a nadie le gusta estar en boca de la gente por los errores que haya cometido", continúa. "Es evidente que hay errores, pero yo estoy seguro de que no hay mala fe".

"Lo que tampoco me parece de recibo es que se juzgue a un auxiliar, con los difícil que es su labor, trazando líneas con un ordenador", denuncia. "El que está en la banda tiene que estar mirando con un ojo al que lanza, con otro al que recibe y en ese tipo de distancias casi milimétricas es imposible acertar siempre".

"La pena es que cuando vamos a un partido todos queremos ganar a costa de lo que sea y el único que no tiene a aficionados de su parte es el árbitro", agrega.

En su nueva faceta de delegado, Juan Moreno realiza campañas todos los veranos para acercar a la gente más joven a una labor que generalmente no cuenta con muchos adeptos. "A veces se nos olvida que el árbitro es imprescindible para el fútbol. Tan sencillo como que si hubiese árbitros no habría partidos".

"Lo que más funciona para captar a la gente es el boca a boca", explica. "La mayor parte de los que se incorporan son chavales que están estudiando y que ven en el arbitraje una forma diferente de hacer deporte, porque otra cosa que nadie dice es que para ser árbitro hay que estar muy en forma".

Juan Moreno, al que escandalizas sucesos como el que se produjo el pasado fin de semana en un partido de infantiles en Baleares, destaca la campaña que para erradicar esa violencia lleva a cabo la Federación Andaluza, como también la decisión de "cerrar el acta" en las categorías inferiores una vez la diferencia en el marcador se va por encima de la decena de goles.

El veterano directivo del colegio habla de su posible marca en un futuro... muy lejano. El arbitraje es "una pasión" a la que incluso se tuvo que adaptar su esposa. "Imagino que algún día tendré que decir adiós, pero no me lo he planteado aún".

Por lo pronto, ha sido capaz de ofrecer una lección de cómo ve el arbitraje el mundo del fútbol. Y saldó el envite con un indiscutible sobresaliente.

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