El primer híbrido del mundo entre delfín común y mular, observado en la Bahía de Algeciras

Un grupo de investigadores de Ecolocaliza observa al animal desde agosto de 2016 hasta junio de 2017

La madre y el híbrido, seguidos por un adulto común. A la derecha, el híbridos salta junto a un delfín común
La madre y el híbrido. A la derecha, el híbrido salta junto a un delfín común

Algeciras/Un grupo de investigadores ha detectado en la Bahía de Algeciras al primer híbrido en libertad a nivel mundial entre delfín mular y delfín común. Este ejemplar fue visto por primera vez en agosto de 2016 y gracias al seguimiento y estudio del animal y su entorno ha podido demostrarse sus rasgos intermedios entre ambas especies (Tursiops truncatus –mular– y Delphinus delphis –común–).

El estudio, realizado por Rocío Espada, Liliana Olaya-Ponzone, Luisa Haasova, Estefanía Martín y José Carlos García Gómez, miembros de Ecolocaliza, entidad campogibraltareña dedicada al estudio de los cetáceos, ha sido publicado en la revista científica Plos ONE.

La investigación señala que tanto el delfín mular como el delfín común pueden observarse en la Bahía de Algeciras, pero siempre separados, nunca en el mismo grupo, ni siquiera de cerca. Este caso único en el mundo es el resultado de una aparente interacción desde hace más de 10 años entre una hembra de delfín mular, llamada Billie, y un grupo de delfines comunes. La pantorrilla tiene un cuerpo robusto con una longitud similar a un delfín mular, mientras que su franja lateral y su coloración son típicas del común.

Después de la primera observación del delfín híbrido, que tuvo lugar el 11 de agosto de 2016, volvió a ser observado el seis días después. Posteriormente fue visto casi a diario en un grupo de delfines comunes. Los datos se recopilaron entre el 17 de agosto de 2016 y el 4 de junio de 2017, cuando fue detectado 113 veces (en 57 horas 11 minutos de observación) en un total de 355 avistamientos. En la mayor parte de ellas, 104, se encontró al híbrido en grupos de delfines comunes formados por hembras y crías.

La relación entre madre e hijo quedó patente cuando se vio al delfín nariz de botella femenino (mular) que mostraba un comportamiento maternal y nutriente continuo hacia el recién nacido, al que ofrecía cuidados y protección y mostraba contacto cerca del cuerpo durante los primeros tres meses de observación. Se observaron caricias entre Billie y el híbrido (de género masculino según la investigación), tales como movimientos con aletas, vientre, aletas, frente, vientre, cabeza y pico, frotación con orificios ciegos, espalda contra espalda sobre la espalda de la madre y caricias, que se consideraron manifestaciones típicas de comportamiento entre una madre y su cría.

Desde el 2 de junio de 2017 hasta el final del año, el híbrido no fue avistado nuevamente, lo que llevó a los investigadores a sospechar de que había muerto.

El estudio destaca que hay poca información sobre los híbridos en la naturaleza; por lo tanto, indican que la importancia de esta hibridación potencial es doble. “Primero, este suceso entre estas especies en la naturaleza apoya lo que se ha observado en las condiciones no naturales de cautiverio. En segundo lugar, entre especies como los delfines mulares y comunes, con hábitats que se superponen espacialmente, rara vez se han reconocido entrecruzamientos como hasta ahora. Además, este tipo de interacción intergenérica ocurre en un nivel bajo, ya que aunque los hábitats de las dos especies descritas se superponen, rara vez se mezclan”.

El grupo que ha detectado este delfín híbrido señala en la investigación que la Bahía de Algeciras es un área en la que ha intervenido la mano del hombre, pero sirve como zona de alimentación, de enfermería y de reproducción para los cetáceos, incluidos los delfines comunes y los delfines y futuros híbridos. “La aplicación de los protocolos de observación de cetáceos y la introducción de un plan de educación ambiental para minimizar los impactos sobre los cetáceos en la Bahía de Algeciras son vitales. En este sentido, ya se han propuesto medidas de conservación para esta zona de punto de acceso para los cetáceos que enfrentan amenazas perjudiciales”, destacan.

Los investigadores muestran su agradecimiento a Dolphin Adventure por donar sus plataformas para hacer posible el estudio; a Jennifer Carlin y Alessia Scuderi por su colaboración en el procesamiento de datos; y al Dr. Rosenfeld, editor académico de Plos ONE, y a los revisores de la investigación, especialmente al Dr. Duffield.

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