Amigos de Los Alcornocales prueba tres insecticidas autorizados contra la plaga de la lagarta peluda

Medio Ambiente

Los expertos calibrarán la eficacia de cada uno en los próximos días según la fase de desarrollo del insecto y la distancia de aplicación

La asociación reclama un plan de choque para el próximo año

Dimilin, el insecticida de la discordia en Los Alcornocales

Ejemplares de lagarta peluda, en el suelo tras la aplicación del Decis Expert.
Ejemplar de lagarta peluda, en el suelo tras la aplicación del Decis Expert. / AALA

Un insecticida cuyo nombre comercial es Decis Expert se ha convertido en la última esperanza del medio centenar de propietarios de las fincas privadas dedicadas al corcho en el Parque Natural de Los Alcornocales para frenar la plaga de lagarta peluda (Lymantria dispar) que amenaza con dejarles sin sustento un año más.

Este producto (un piretroide con un 10% de deltametrina) es uno de los tres que la Asociación Forestal de Andalucía-Amigos de Los Alcornocales, comenzó a probar el viernes 5 de mayo en tres fincas de aproximadamente cinco hectáreas de Alcalá de Los Gazules para comprobar su eficiencia.

El tratamiento terrestre se realizó con cañones que fumigaron, además del Decis Expert, saditrina micro y Bacillus thuringiensis. Los tres son productos permitidos en España y en la Unión Europea, no así el Dimilin, el insecticida químico para el que la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul solicitó en dos ocasiones autorización al Gobierno central.

Los trabajos, con la supervisión de los técnicos de la administración y de la asociación, los ejecutó la empresa gallega Galca Solucións Habitacionais, que cuenta con la cualificación exigible.

Una hora y media después de haber diseminado el primer insecticida ya aparecieron ejemplares muertos en el suelo, aunque los resultados finales no se conocerán alrededor del día 25 de mayo, después de varias visitas a las tres zonas en las que se han probado para calibrar la eficiencia. El coste de los tres tratamientos es similar: unos 33 euros por hectárea.

La cuestión es determinar en qué fase de desarrollo del voraz insecto le afecta con más eficacia el producto y cuál es la profundidad de aplicación más efectiva. Lo primero porque hay momentos en que la lagarta peluda come menos y si se fumiga entonces el insecticida puede perder su efecto con el paso del tiempo. Lo segundo, porque hay que comprobar a qué distancia puede actuar, ya que en muchas de estas fincas es complicado llegar a todos los rincones con vehículos.

De hecho, la Asociación de Amigos de los Alcornocales calcula que desde tierra se alcanzaría aproximadamente un 35% de la superficie afectada, que el año pasado rondó las 40.000 hectáreas y este año podría alcanzar las 60.000. El Parque Natural de Los Alcornocales tiene 173.619, por lo que para llegar a muchos lugares más abruptos habría que utilizar drones y avionetas.

Mientras tanto, esta misma semana se desarrollaron por parte de la Junta de Andalucía tratamientos terrestres con Bacillus thuringiensis en varios montes públicos como la Ahumada y El Bujeo, en Tarifa, y Pelayo y Las Hoyas, en Algeciras, así como el Cerro del Moro y La Almoraima, en Castellar. A finales de abril comenzaron los aéreos con ese mismo fitosanitario biológico.

El presidente de la Asociación de Amigos de Los Alcornocales, Francisco Blanco Romero, considera que las realizadas no dejan de ser pruebas de resultado incierto e interpretación complicada. La principal medida que entiende que hay que tomar es la elaboración de un plan de choque para el próximo año con tiempo suficiente para paliar la afección de la plaga.

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