Esa montaña rusa llamada Primera Federación

Algeciras CF | Primera Federación

El Algeciras ha pasado de ser el peor equipo de la segunda vuelta a convertirse en el mejor de las tres últimas semanas

Fran Justo, el primero en atajar cualquier triunfalismo y mantener el foco en esta versión sacrificada para lograr la salvación

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Los jugadores del Algeciras celebran en el Nuevo Mirador contra el Atlético B.
Los jugadores del Algeciras celebran en el Nuevo Mirador contra el Atlético B. / Erasmo Fenoy

Algeciras/De un extremo a otro en apenas unas semanas. De ser el peor equipo de lo que iba de la segunda vuelta a, de pronto, convertirse en el mejor de las tres últimas jornadas. En este caso ha sido el Algeciras CF, pero le puede tocar a cualquiera. Así funciona la Primera Federación 2024/25 en un grupo II que no se cansa de poner en duda a la lógica y de tapar bocas. A falta de ocho jornadas para el final de la competición regular y con todo por decidir tanto por arriba como por abajo, ya se puede decir que la actual temporada se ha revelado como la más imprevisible en los cuatro años de vida que tiene la categoría.

El algecirismo ya tiene un máster en Primera Federación. No en vano la afición rojiblanca es una de las privilegiadas que ha podido vivir todas las campañas de existencia de la división. La parroquia del Nuevo Mirador pudo disfrutar del sueño de luchar por el playoff de ascenso el primer año de Iván Ania y después se ha ido curtiendo y especializando en bregar por salvar la categoría. Tan valioso puede ser lo uno como lo otro según las circunstancias y los medios con los que uno cuente. Pero si algo ha caracterizado al Algeciras en esta etapa de bonanza deportiva es mantener la calma y la frialdad en los momentos delicados, en crisis profundas como la que el equipo de Fran Justo acaba de dejar atrás el pasado mes de marzo.

El Algeciras se encuentra entre los poquísimos clubes que no ha guillotinado a su entrenador en Primera Federación con la liga en marcha. Ania, Lolo Escobar y Fran Justo dan fe de ello. Bajo esta premisa de confianza en los proyectos -a veces parece que incluso ciega-, los del Nuevo Mirador se han acostumbrado a convivir en las buenas y en las malas.

El Algeciras llegó a la 28ª jornada con el entorno ardiendo tras la debacle en Fuenlabrada que, además, se producía poco después del bochorno en Marbella. El vestuario de Fran Justo se hundía en los puestos de descenso con 30 puntos antes de un tramo empinado del calendario con el Ibiza, el Antequera y el Atlético de Madrid B. Ni que decir que los malos agüeros se amontonaron sobre un conjunto albirrojo que acumulaba ocho partidos sin ganar. Sin embargo, el día del Ibiza en casa algo hizo clic y el Algeciras sacó un punto frenando al rival que nadie conseguía frenar. El empate fue una mezcla de saber a gloria y saber a poco, pero sentó las bases de entender cómo había afrontar lo que se venía encima. Llegó la visita a Antequera y los rojiblancos dinamitaron muy pronto el partido en El Maulí, donde a base de sufrir sacaron un triunfo tan inesperado como enorme.

Fran Justo.
Fran Justo. / Erasmo Fenoy

Los de Fran Justo volvieron a escapar de las llamas del descenso, aunque con escaso margen. Quedaba confirmar todo lo bueno con una victoria en casa, donde sumar de uno en uno se seguía antojando insuficiente. Llegó el Atlético B de Fernando Torres con los colmillos afilados... y los colchoneros fallaron un penalti en el minuto 2. Otra vez ese clic para anotar un tanto, el de Rodri Escudero, y ponerse a currar como condenados para mantener un resultado que aleja el peligro del descenso de La Menacha... aunque no lo disipe aún definitivamente.

El Algeciras ha volteado la situación en tres semanas con siete puntos de los últimos nueve, algo que solo ha emulado el Real Murcia, uno de los favoritos al ascenso directo del grupo. Los rojiblancos han pasado de la miseria a enriquecer su casillero hasta los 37 puntos, tres por encima de la zona roja. Evidentemente queda otro tirón para asegurar la plaza, que va a rondar entre los 46 y los 48 según las opiones de los entrenadores del grupo, salvo que se produzca un bajón generalizado en la zona baja. Las últimas jornadas han demostrado que el colista puede tumbar al líder (el Intercity lo hizo con el Ibiza) y que un conjunto desahuciado es capaz de vencer donde casi nadie lo ha hecho (sin ir más lejos el Marbella en la casa del Sevilla Atlético), sin obviar reacciones como la del Algeciras o el Alcorcón.

Este grupo II de la Primera Federación demanda subirse a una montaña rusa y entender que quienes mejor gestionen la estabilidad tendrán mucho ganado para prevalecer en la descarnada puja por evitar las últimas cinco plazas, las que descendien a Segunda RFEF, ese pozo al que nadie quiere retroceder.

Fran Justo ha sido, una vez más, el primero en atajar cualquier mínimo atisbo de triunfalismo tras la última alegría. El gallego dejó claro que su equipo no puede "desubicarse" un ápice si se quiere sostener en la pelea. La afición del Algeciras parece que también lo tiene claro. El único reto realista de este vestuario es seguir por este camino de entrega para alcanzar cuanto antes esos 46, 47 o 48 puntos. La liga dictaminará cuántos hacen falta.

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