Gibraltar plantea almacenar la basura estancada por el Brexit en los túneles de la II Guerra Mundial

La complejidad del trámite burocrático tras la salida de la UE mantiene más de 3.000 toneladas de residuos en un depósito de la cara Este a la espera de pasar a España

Basura almacenada en Gibraltar.
Basura almacenada en Gibraltar. / Erasmo Fenoy

El primer golpe duro del Brexit es una montaña de más de 3.000 toneladas de basura acumulada en un depósito de Gibraltar. La complejidad de la burocracia a raíz de que el Peñón se convirtiera en un país ajeno a las normas comunitarias -y alguna demora en la petición del permiso achacable a la nueva situación- han impedido que estos restos puedan pasar la Aduana como lo hacían antes. Frente al temor de que el problema ambiental que ocasiona se agrave, los gobiernos de Gibraltar, España y, sobre todo, la empresa que debe transportarlos, trabajan para solventar el escollo. Todos esperan que durante la próxima semana los camiones puedan comenzar a sacarlos.

Por si acaso, en la Roca preparan medidas de contingencia. El Gobierno gibraltareño explicó que, si continúan los retrasos, se plantea tomar medidas para triturar, empaquetar y compactar la basura de forma que aumente la cantidad que puede almacenarse. Para ello, se utilizará un nuevo equipo de contingencia que el Gobierno del Reino Unido suministró al Peñón como parte de la planificación conjunta frente a una situación de emergencia. El viceministro principal, Joseph García, había dicho que los fardos de basura podrían almacenarse en los túneles de la Roca en caso de necesidad para ser enviados por mar a otros países.

Antes de la salida del Peñón de la Unión Europea, esos restos procedentes de las viviendas gibraltareñas se transportaban hasta la planta de tratamiento del Complejo Medioambiental Sur de Europa, en el paraje barreño de Majadal de Bustos. Cada año, más de 30.000 toneladas de basura doméstica eran sacadas en camiones a través de la Aduana de La Línea. Por este servicio Gibraltar paga más de 1,2 millones de euros anuales a la empresa pública Arcgisa.

Ahora que el Peñón ha pasado a ser un país tercero, el trámite para obtener la autorización para atravesar el paso fronterizo -que se concede por un periodo de un año- es mucho más complejo. Previo al Brexit la concedía la Junta de Andalucía, ahora la tiene que dar el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) del Gobierno de España. Ahí está estancada.

Las partes esperan que el problema pueda estar solucionado la próxima semana

Buena parte de la demora es culpa de que se trata de una situación nueva. Según fuentes cercanas al caso, Monteverde, empresa concesionaria de los residuos sólidos urbanos de Gibraltar desde hace 23 años, se dilató un poco más de la cuenta en tramitar el permiso. Esto no hubiera tenido la mayor importancia de que no ser porque se añadió a que en el MITECO el proceso se complica. Y, además, los responsables de cursarlo se están demorando más de lo esperado. Quizás por algunos errores subsanables en la documentación de las dos partes.

En cualquier caso, no hay razones objetivas para que esto suceda, según las mismas fuentes, y en cualquier caso, tampoco las hay para que vuelva a ocurrir. Lo están haciendo por primera vez y eso es lo que lo atrasa, pero cuando haya culminado, el proceso se agilizará en un futuro. La basura es la misma, el método de transporte no ha cambiado, el tratamiento es idéntico y lo único que varía es que antes se movía dentro de la UE y ahora viene de fuera.

Mientras se producen llamadas, rectificaciones y se envían papeles desde la comarca y Gibraltar a Madrid y viceversa, la montaña de restos sigue creciendo, con el riesgo ambiental que eso supone. Están acumulados en un depósito situado en Europa Road, en la cara Este del Peñón, un lugar apartado y sin viviendas ni instalaciones cercanas. Allí siguen, a la espera de que puedan ser trasladados a Los Barrios.

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