Gibraltar retoma en Londres las negociaciones con la UE mientras planea la sombra del "martillo" en la Verja

El Gobierno llanito insiste en que prefiere un 'no acuerdo' antes que aceptar un tratado que comprometa sus intereses

El congreso provincial de CCOO exige un acuerdo sobre Gibraltar beneficioso para los dos lados de la Verja

Fabián Picardo y David Lammy, este miércoles.
Fabián Picardo y David Lammy, ministro de Exteriores del Reino Unido.

Gibraltar/Londres acoge este lunes una nueva ronda de negociaciones sobre el futuro de Gibraltar en la era post-Brexit. El ministro principal del Peñón, Fabián Picardo, y el viceministro principal, Joseph García, encabezan la delegación llanita, que intenta avanzar en el acuerdo definitivo con la Unión Europea tras más de cuatro años de incertidumbre.

El Ejecutivo de la Roca insiste en que un tratado debe garantizar la "seguridad de Gibraltar" y sus ciudadanos. En este sentido, mantiene que sería preferible la ausencia de pacto antes que aceptar un acuerdo que comprometa sus intereses. Junto a Picardo y García, también participan en las conversaciones el fiscal general, Michael Llamas, el secretario principal, Glendon Martínez, y el director de la Casa de Gibraltar en Bruselas, Daniel D'Amato.

El futuro de Gibraltar sigue sin resolverse desde que el 31 de diciembre de 2020 se pactó un marco general para la negociación con el objetivo de mantener la fluidez en la Verja y preservar las condiciones económicas y de movilidad en la zona. Sin embargo, el acuerdo definitivo aún no se ha firmado, y las tensiones aumentan a medida que se agota el margen de maniobra.

El pasado 28 de febrero, en una intervención en el Parlamento de Gibraltar, Picardo advirtió de las consecuencias de un posible "no acuerdo". En sus palabras, si las negociaciones fracasan, "caerá el martillo" en la Verja, una metáfora que hace referencia a la imposición de controles exhaustivos en el paso entre La Línea de la Concepción y la colonia británica. Esto afectaría directamente a los miles de trabajadores españoles, en su mayoría linenses, que cruzan a diario para desempeñar su labor en el Peñón, además de los propios gibraltareños que residen a ambos lados del paso fronterizo.

El ministro principal dejó claro que sin pacto no se mantendría el statu quo actual, sino que se aplicarían plenamente los controles de Schengen en el paso con España. Esto implicaría retrasos significativos y complicaciones logísticas que impactarían tanto a Gibraltar como a toda la comarca, aumentando la presión sobre un acuerdo que sigue sin materializarse.

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