Andalú

20 de marzo 2025 - 03:06

No existe el nacionalismo bueno, siempre es esencialista y por tanto contrario a la realidad, dicho de otra manera: nacionalismo es sinónimo de racismo, y a poco que se rasque aflora la roña, miren a Junts, el reciente mea culpa de Rufián, o la necesidad agónica de los símbolos patrios que tienen siempre los ultrarreaccionarios. Evito ser nacionalista, lo que no significa que no tengamos cada uno un contexto geográfico y cultural, a veces con muchas diferencias, pongamos Huelva y Almería. Cuando estos días veo, por enésima vez, sonrisas rebajantes ante el habla andaluza dedicadas a María Jesús Montero, me cabrea porque en mi recuerdo de colegio de curas me hicieron generar un habla (que acabó siendo andaluza) que no era la de mi casa, por ser considerada como de clase baja e inculta. Educarte consistía en desaprender a hablar... eran muy finos los curas, casi todos del norte, de esos lugares donde no saben emplear los condicionales ni el subjuntivo.

Hace falta ser muy cutre, prepotente, cobarde y hasta saboría o tener mucho malaje para atacar así. Porque quienes lo hacen jamás, jamás contestarían en lo público remedando a un catalán, una zaragozana, o un vasco, jamás, porque le darían la del pulpo a la gallega hasta dentro de su propio partido. Esto prueba la mala hostia, el clasismo, los prejuicios de clase y hasta de raza que estos corderos, borregas con cara de inocente gastan, son racistas, y el presidente de la Junta de Andalucía debería ser el primero en proclamarlo, o se retrata también y debería dimitir.

No voy a caer en los tópicos del esplendor cultural andaluz, capaz de incinerar a un Lorca que debe retorcerse en su tumba (sin encontrar) con cada nuevo espectáculo aflamencado que le endosan; o al JRJ elevado universalmente y lastrado por las miserias de su pueblo al que amó y denostó por igual; o al Falla coetáneo de Mahler, Bartók, Ravel, Debussy, convertido en billete de 20 duros y en musiquero para tablaos; o al ignorado Vicente Pablo Marcelino Cirilo Aleixandre, andaluz preterido por no responder a esos tópicos que cada día nos aplastan un poco más. Yo soy andaluz como podría ser siberiano, no tengo un sentimiento especial y no los entiendo en absoluto, soy humanista y nada de lo humano me es ajeno, prefiero no jugar con orgullos que terminan invadiendo Polonia. Pero que se rían de mi manera de pronunciar la lengua, cuya esencia es el dinamismo y el cambio constante, una lengua que no existe en sitio alguno más que en su uso continuo y eternamente presente, me indigna, y no por el humor, me parece maravillosa la parodia, si nos reímos juntos yo soy el primero en imitar a los granaínos, a los sevillanos o a los del Condado de Huelva, que hablan profundo, profundíjimo...

La RAE debería servir para salir al paso de estas tropelías, y publicar artículos técnicos, y salir en las televisiones explicando, y hacer campaña para respetar los usos... Y si no lo hace: desde aquí pido la dimisión de la Academia al completo, por achantarse y tolerar a los bárbaros. Pero claro, ahora que lo pienso, sólo soy un andaluz poquito.

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