
La Rayuela
Lola Quero
Puente de plata a la privada
Lo interesante de una formación humanística es atravesar los símbolos, saber que lo humano es una ficción, útil, fantasía a la postre. Quiero decir: huyan de patrias, Estados, Leyes, mercados, justicias... si no es para sacar una utilidad, esto es, el único beneficio posible conjunto: la convivencia. La expresión guerra justa es además de falsa una contradicción en los términos, todos entendemos que la agresión se repele en el momento y la baremamos como defensa propia en el contexto, más allá es alevosía o venganza.
Para no caer en la venganza inventamos las leyes y los tribunales. Vivimos en la malevolencia de basar nuestros Estado en la ley y, a su vez, haber ido procurando que éstos sólo estén sometidos a las del mercado, es decir, que quienes imparten justicia no están sometidos a ella. De hecho Trump, Musk, Netanyahu, Putin y otros muchos deberían ser detenidos por las leyes de sus países y entregados a tribunales internacionales con legislaciones de obligado cumplimiento... ¿Se ríe usted? Lo cierto es que lamentablemente da risa.
Toda esta gentuza -y quienes los apoyan- que negocia en nombre de patrias usan la carne de las poblaciones como grasa de sus mercados, sólo buscan botín de guerra. ¿Para qué ha matado Netanyahu a más de 50.000 personas, muchos niños, y arrasado poblaciones hasta su bíblica destrucción? ¿Para soltar a 600 supuestos terroristas y recuperar cuatro cuerpos de rehenes e incluir en la oferta ahora a presos con condenas firmes con delitos de sangre? ¿La Riviera psicópata? ¿De verdad el millón de muertos de Ucrania y Rusia se olvidan con un quítame de ahí esas tierras raras?
Estamos en manos de trastornados del poder inhumanos que no tendrían ninguna duda en matarnos a todos con la excusa de la defensa de lo propio, cuando nada de lo humano nos es ajeno. Quiero decir, que no hay agresión que no genere más violencia y que no requiera de una paz impuesta por armas. La humanidad está en peligro porque ni el liberalismo ni el progresismo (capaz de moderar avaricias) caben en mentes que se consideran por encima del bien y del mal, no necesitan de ideologías. Se han quedado en las puertas de los símbolos y los utilizan como arietes, mientras usted piensa en guerras justas e injustas, hay gente haciendo sus cuentas a un lado y otro, da igual. Los muertos los pone eso que antes se llamaba el pueblo, yo prefiero llamarlos desgraciados sin capacidad de inversión.
Damos asco, las hienas, pobres, cumplen un papel trófico; nosotros somos criminales sin causa, o peor, criminales para seguir siéndolo. ¿No habría sido más rentable económica y humanamente rendirse, hacía falta el sufrimiento atroz y el horror absoluto de un millón de personas en Europa para terminar pagando o cobrando por cada muerto? No es posible la convivencia sin leyes, simbólicas y modificables por acuerdo pero con autoridad separada de la política, el político ha de verse sometido a ellas cuando sale de su fuero estatal, porque si no muerde y transmite la rabia de los mercados que lo pudre todo, y esto empieza a heder demasiado.
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