‘Hardcore’

07 de febrero 2025 - 03:05

El ser humano es el único animal que se mete un dedo en el ojo y, con dolor y todo, sigue apretando. Debemos reconocer que necesitamos una autocrítica: mucho decir que todo va como una mierda y poco analizar por qué. Y hay una pista que debería despertarnos del sueño de la ufanía: la juventud. Según los países, nos movemos entre un 20% y un 50% de jóvenes que contemplan la posibilidad de una dictadura como un régimen mejor que una democracia.

Esto sólo puede suponer que falla todo. Falla la educación. Falla el arte. Falla la política. Falla la economía. Falla la información. Falla la familia... salvo que queramos pensar que los jóvenes de ahora son peores y nosotros no nos hemos equivocado, senda mejor para que nos entierren en una cuneta, próximamente en sus pantallas.

Espero que no sea verdad, pero esta mañana en la radio oí a un periodista que un millón y medio de españoles contemplaban la posibilidad de que la Tierra fuera plana. Preguntar qué clase de demente puede a estas alturas defender algo así no soluciona nada, la pregunta es cómo hemos llegado hasta aquí y cómo poner remedio, aunque tardaremos mucho en revertir esta maniobra.

Si falla todo lo citado es fácil: ¿debemos seguir ahondando en las mismas prácticas? La respuesta es evidente... pues ni por ésas; que nuestro sistema educativo está generando monstruos, pues acendrémoslo, hagámoslo más perfecto en la misma vía; que la situación económica de la juventud es un desastre, que investigar no merece la pena y con un título universitario no eres más que una pringá para explotar, sigamos vendiendo la universidad como una FP desgajada de lo intelectual; que los índices de lectura mejoran pero la gente sabe menos, promocionemos la basura pseudoliteraria, el cine paupérrimo, la música de lata, y tendremos más hitlercitos con todo clarísimo, no falla.

Me inunda una sensación de fracaso, me siento un amante sencillo en un mundo de porno hardcore; la política hardcore de Trump y Netanyahu llega hasta la parodia si no incluyera desplazamientos criminales de poblaciones, apoyados por mayorías plebiscitarias que asustan, esta gentuza delictiva no aparece ni actúa ex novo, tiene un soporte poblacional muy potente y sus locuras homicidas (suicidas) son apoyadas por gentes que son familia, que desayunan con usted, conmigo a diario, que juegan en las redes hardcore.

Para mí la literatura es el conocimiento sumo, el uso de las ideas y su estructura (la lengua) para dejar constancia de lo humano y promover la reflexión crítica más renovadora; si de camino entretiene, tiene usted la obra total. En el momento en que un escritor piensa en su público, su obra, su promoción, su estilo, su género, ese ejercicio intelectual se diluye y se convierte en un mero oficio, asequible, no lo niego, pero ¿útil?

Debatir sobre cocinados cuánticos cuando lo que hay es hambre es ser un canalla. Nuestra intelectualidad, hagamos autocrítica, se ha encanallado mucho, porque no mira hacia afuera sino que vende su ombligo más pestilente.

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