Monterías

De Almuniat

02 de abril 2025 - 03:04

En Sevilla, en la época tardofranquista, había un plumilla que trabaja en el periódico decano de la ciudad (no existía Diario de Sevilla) encargado de la crónica municipal. Se llamaba José María Gómez y con gran sentido del humor se refería a las “monterías” que de vez en cuando sucedían en los plenos del Ayuntamiento para referirse a las cuitas incruentas de dos concejales apellidados Montero. Uno era Luis, de segundo Bernal, y el otro Manuel, de segundo Romero. Hoy, algunos de sus hijos forman parte de la carrera judicial, una, en la Audiencia Nacional y otro en el Tribunal Supremo.

Si ese periodista viviera, llamaría montería también a las reuniones de los Consejos de Ministros del primer Gobierno de Sánchez, dada la presencia de Irene y María Jesús y de sus relaciones probable y cordialmente gélidas entre ellas. No añadiré a Mariló, pues aunque el marido de Irene (o sea, el ex de Tania Sánchez) la azotaría hasta sangrar, nunca ha sido ministra. Habría que traer a colación ahora a Cristóbal Montoro (que no Montero), cuyos presupuestos tuvo que gestionar la doctora Montero al comienzo de su andadura como ministra de Hacienda. Así que, si María Jesús tiene que bregar con presupuestos generales pretéritos, no le supondrá ninguna novedad.

Sánchez pactó con el PNV su apoyo en la moción de investidura que le aupó a la Presidencia del Gobierno a cambio –entre otras cosas– de no tocar los presupuestos (de Montoro) que Rajoy acababa de sacar adelante con los votos de la derecha vasquista precisamente. Así fue y Rajoy se tuvo que ir. Sánchez gobernó al principio con los presupuestos de Rajoy.

A Pere Aragonés, ese presidente bajito de 1,63 metros de altura (lo mismo que medía Franco), no le aprobaron sus presupuestos en 2024 y convocó elecciones (para perderlas) e irse –políticamente hablando– a su casa.

Los gestos de Rajoy y de Aragonés son, a mi parecer, encomiables y no los veremos en Sánchez. Sobre todo tras comprobar que, en 2018, exigió de forma tajante y rotunda a Rajoy que dimitiera o se sometiera a una moción de confianza si no presentaba Presupuestos Generales. De Sánchez ya sabemos qué de verdad hay en lo que dice: de la rebelión de Puchi –empezando por traerlo a España para presentarlo a la Justicia– o el no al indulto o a la amnistía a los “rebeldes”, al sí a todo.

De “todo lo que tiene que ver con el control de las fronteras no se puede transferir”, que dijo en enero de 2024, a decir ahora que sí se pueden ceder estas competencias a la Generalitat de Cataluña. La clave, como en todos sus cambios de opinión (que no rectificar ni mentir, claro) está en seguir contando con el apoyo de los xenófobos catalanistas para seguir en Moncloa.

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