La reorganización en la posguerra civil (XII)

LA GUARDIA CIVIL EN SAN ROQUE (CXCIII)

La integración del cuerpo de Carabineros reconvierte las comandancias de toda la provincia

El teniente coronel Manuel Márquez elaboró un exhaustivo informe sobre el estado de la Comandancia de Cádiz tras la guerra civil

El entonces comandante Márquez junto al general Franco en Toledo el 9 de noviembre de 1935. (Cortesía familia Márquez González).
El entonces comandante Márquez junto al general Franco en Toledo el 9 de noviembre de 1935. (Cortesía familia Márquez González).
Jesús Núñez

16 de octubre 2023 - 02:00

La revista de inspección a la Comandancia de Cádiz que tenía previsto realizar el inspector general de la Guardia Civil, general de división Eliseo Álvarez-Arenas Romero, según anticipó el general de brigada Agustín Piñol Riera, en su escrito de 29 de septiembre de 1939, nunca llegó a efectuarse.

Cierto era que se trataba de un ambicioso y lógico propósito para conocer el estado real en que habían quedado todas las comandancias tras la devastadora guerra civil, pero teniendo en cuenta los medios de transporte de la época y la red de vías de comunicación entonces existente, era algo imposible de cumplir.

El último mando que había revistado la Comandancia de Cádiz era el coronel Antonio Álvarez-Ossorio Barrientos, jefe del 16º Tercio (Málaga) y fue el 25 de noviembre de 1937. La siguiente vez fue el 10 de mayo de 1942, realizada por el general de brigada Ángel Bello López, jefe de la Primera Zona, con cabecera en Sevilla, y cuya demarcación comprendía Andalucía, Extremadura y las provincias de Madrid, Ávila, Segovia, Toledo y Ciudad Real.

Ya para entonces había entrado en vigor la ley de 15 de marzo de 1940, mediante la que se procedió a integrar el Cuerpo de Carabineros en el de la Guardia Civil y cuyas consecuencias en el municipio de San Roque se verán más adelante. Hasta el 25 de abril de 1943, la Comandancia de Cádiz no sería revistada por el director general de la Guardia Civil, siendo ya el general de división Enrique Cánovas Lacruz.

Para esa fecha, dicha comandancia se había reconvertido en la 216ª Comandancia Rural de Cádiz, mientras que la antigua 10ª Comandancia de Carabineros de Algeciras se había reconvertido en la 134ª Comandancia de Costas de la Guardia Civil de Algeciras, con su Campo de Gibraltar; y la antigua 11ª Comandancia de Carabineros de Cádiz se había reconvertido en la 234ª Comandancia de Costas de la Guardia Civil de Cádiz, con el resto de la provincia.

No obstante, el exhaustivo informe suscrito en enero de 1940 por el teniente coronel Manuel Márquez González, bien seguro que debió ser de interés en la Inspección General del Cuerpo para conocer el estado de la Comandancia de Cádiz tras la guerra civil. Si se pudieran localizar los informes del resto de comandancias, se podría tener una visión ajustada a la realidad de la situación de la Guardia Civil una vez finalizada la contienda. Sin embargo, y lamentablemente, no han sido halladas hasta la fecha.

Márquez había nacido el 12 de febrero de 1887 en la localidad gaditana de Puerto Real, siendo hijo del comisario de guerra de 2ª (Intendencia) Manuel Márquez Díaz de la Bárcena y de Elvira González Rovira. Pertenecía a la Promoción de 1907 de la Academia de Infantería en Toledo, la misma a la que pertenecía el general Francisco Franco Bahamonde, entonces jefe del Estado.

Una vez concluidos los estudios militares y recibido en julio de 1911, el despacho de 2º teniente (alférez), fue sucesivamente destinado al Regimiento de Infantería Álava núm. 56, de guarnición en Cádiz, hasta fin de septiembre de 1913; al Regimiento de Infantería Ceuta núm. 60, de guarnición en dicha plaza de soberanía española, hasta fin de octubre de 1914, ya como primer teniente (teniente); y seguidamente al Regimiento de Infantería Soria núm. 9, de guarnición en Larache, si bien no llegó a incorporarse ya que le fue concedido el ingreso en la Guardia Civil.

Durante ese periodo participaría activamente en las acciones desarrolladas en la zona de Tetuán en el Protectorado de España en Marruecos, concediéndosele, además de la medalla militar de Marruecos con pasador de Tetuán, dos cruces de 1ª clase del mérito militar con distintivo rojo, “por su distinguido comportamiento en combates y operaciones”.

En enero de 1915 fue destinado a la Comandancia de Ávila, realizando en la cabecera de la compañía de Arévalo, las prácticas reglamentarias de tres meses que obligatoriamente debía cumplir, bajo supervisión de un capitán de la Guardia Civil, todo teniente de Infantería o Caballería del Ejército que pasase a prestar su servicio en el benemérito Instituto. A su finalización le fue asignado el mando de la línea (sección) de Piedrahita, el cuál no llegó a ejercer por ser destinado, a fin de mayo siguiente a la Comandancia de Cádiz.

Una vez incorporado, se le adjudicó el mando de la línea de Jimena de la Frontera, perteneciente a la 2ª Compañía (Algeciras), causando alta en la revista del mes de julio, prestando allí servicio hasta fin de septiembre siguiente. En la revista de octubre pasó a mandar la línea de Arcos de la Frontera, encuadrada en la 3ª Compañía (Villamartín).

Al poco de llegar, “debido a las hábiles y acertadas gestiones realizadas por este Oficial y fuerza a sus órdenes”, sargento Antonio Jiménez Andrade y guardia civil Rafael García Bueno, se resolvió un hecho criminal acaecido en 1907 en dicha localidad y que tuvo gran repercusión en la prensa de la época. Se trató del brutal parricidio perpetrado en la persona de Domingo Pulido Yuste, conocido como el “Tío Quirico”, propietario de la viña “Los Llanos de la Huerta”. Su cadáver estuvo enterrado un par de años bajo una choza y posteriormente exhumado clandestinamente, siendo quemados sus restos. Estaban implicados la esposa de la víctima, Isabel Lozano Pérez; los hermanos de ésta, José y Concepción; así como principalmente el hijo de aquella, Domingo Pulido Lozano.

En febrero de 1916 Márquez pasó destinado al escuadrón de caballería, siéndole adjudicado en mando de la línea de Jerez de la Frontera, donde permaneció hasta su ascenso a capitán en mayo de 1920. Durante ese periodo fue felicitado con anotación en su hoja de servicios, por su actuación en materia de orden público, con ocasión de huelgas acontecidas en el sector agrícola, así como por el servicio prestado en unas inundaciones acaecidas en la provincia.

Destinado a la Comandancia de Huelva se le concedió el mando de la 4ª Compañía, con cabecera en Ayamonte, a cuyo frente estuvo hasta fin de diciembre de 1922, que pasó al Primer Tercio de Caballería en Madrid. En agosto de 1926 se procedió a su reconversión en la Comandancia de Caballería del 14º Tercio, también con residencia en la capital de la nación, permaneciendo al mando de un escuadrón hasta agosto de 1933. Como consecuencia de otra reorganización del Cuerpo, fue destinado a mandar una de las compañías de la 1ª Comandancia del referido 14º Tercio hasta que en mayo de 1934, le fue conferido el empleo de comandante.

En la revista de junio siguiente fue destinado a la Comandancia de Cádiz, siéndole asignado el cometido de mayor, y en enero de 1936 contrajo matrimonio con Gabriela Tato Andrade, natural de Barcelona.

Seis meses más tarde, al iniciarse la sublevación militar, se sumó a la misma, bajo las órdenes de su primer jefe, el teniente coronel Vicente González García. Al igual que sucedió con otros muchos oficiales de la Guardia Civil procedentes del Arma de Infantería, sería comisionado durante la contienda para ejercer el mando de unidades del Ejército en el frente.

Continuará.

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