La Podredumbre de Alabama, la rara enfermedad que mata a los perros

Perros

Una enfermedad preocupa a los dueños de mascotas de los EEUU y Reino por su alta mortalidad, ya que no hay cura para el mal

Perros con los síntomas de la enfermedad
Perros con los síntomas de la enfermedad
Manu R. Macarro

01 de mayo 2019 - 20:40

La podredumbre de Alabama (en inglés Alabama Rot) o Vasculopatía Glomerular Cutánea y Renal (CRGV) es una enfermedad que afecta a los perros en EEUU y también el Reino Unido, que a menudo resulta fatal en los perros. Se identificó por primera vez en los EEUU en la década de los ochenta en galgos. Los primeros síntomas son lesiones cutáneas en las patas, el tórax y el abdomen, y posteriormente afecciones renales.

En noviembre de 2012 se empezó a sospechar de los primeros casos en el Reino Unido. En enero de 2014, se identificó que el brote en Inglaterra tenía hallazgos histológicos y clínicos iguale a los de la pudrición de Alabama, que se detectaron en los EEUU, aunque no podrían clasificarse exactamente como la podredumbre de Alabama, ya que los resultados del Reino Unido carecían de relación con la bacteria del E. coli, que aparecía en todos los casos en los EEUU. De otro lado, en el caso británico se vieron afectadas una gran variedad de razas y no solo en galgos.

Signos y síntomas

La enfermedad se caracteriza por cambios cutáneos y problemas renales, resultando estos fatales para el can. Los síntomas comunes de la enfermedad de Alabama incluyen estas lesiones: Lesiones cutáneas que implican eritema, erosión, ulceración y se producen principalmente en las extremidades, el hocico y el ventrículo. Pirexia (fiebre), Letargo o malestar, Anorexia, Vómitos o arcadas

Causas

No están claras. Hay dos teorías: Una bacteria, o un parásito. Algunos expertos veterinarios teorizan que la enfermedad es causada por un parásito, mientras que otros creen que es bacteriana. Se cree más ampliamente que la Alabama Rot es causada por toxinas producidas por E. coli pero, como no ha habido presencia de E. coli en casos del Reino Unido, la enfermedad se describe allí como sospecha de la enfermedad en lugar de Pudrición de Alabama per se.

Debido a que no se ha encontrado la causa exacta, no es posible desarrollar una vacuna. La causa de la pudredumbre de Alabama en el Reino Unido empezó a estudiarse a partir de 2013 en Anderson Moores Veterinary Specialists en Winchester, Hampshire.

Un podcast sobre la podredumbre de Alabama fue publicado en abril de 2014 por el Royal Veterinary College, alertando de su implantación en el Reino Unido.

La Asociación Británica de Veterinaria publicó un informe exhaustivo sobre la enfermedad en 2015 concluyendo que se trata de una enfermedad de causa desconocida "que tiene un mal pronóstico cuando se desarrolla la azotemia (niveles anormalmente altos de compuestos nitrogenados en la sangre).

Tratamientos

El tratamiento es principalmente sintomático. Principalmente se basan en el tratamiento en las heridas en las lesiones de la piel y una terapia de apoyo agresiva cuando ocurre un compromiso renal. Algunos perros del Reino Unido con pudrición de Alabama han sido tratados con éxito desde 2013.

Dado que se cree que la enfermedad se propaga a través de las patas y las patas de los perros, la mejor acción es evitar la infección evitando que los perros caminen en un área infectada.

En agosto de 2018, las fuentes informaron que la plasmaféresis (Intercambio de plasma terapéutico) permitió la supervivencia de 2 de 6 perros con enfermedad avanzada. Este hallazgo ofrece la esperanza de que dicho filtrado de sangre podría resultar en mejores tasas de supervivencia, especialmente si se detecta temprano antes de que ocurra el daño vascular y renal.

Todo tipo de perros

Anderson Moores Veterinary College detalla que desde noviembre del año de 2012 se han registrado 177 casos en condados de todo Reino Unido, pudiéndose diagnosticar únicamente tras el fallecimiento del animal, que suele ser el desenlace más habitual, cuando se pueden observar los daños que produce la enfermedad en el tejido renal. Con todo, los veterinarios advierten que las lesiones cutáneas y la detección de cambios en las analíticas de sangre pueden dar pie a sospechar que el perro en cuestión está afectado por la CRGV.

Los veterinarios sugieren que el mal no afecta a determinados perros, en función de parámetros como la edad, género o peso; pero sí que se ha registrado de forma más común en razas como el Springer Spaniel Inglés, Labrador y Vizsla o Braco húngaro. Aun así, los expertos advierten que cualquier perro es susceptible de contraer la enfermedad, que parece distribuirse de forma estacional entre los meses de noviembre y mayo.

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